domingo, 28 de enero de 2007

Reaparece la malaria en Italia por cambio climático




Servicio Metereológico de Italia

A causa del aumento de temperaturas por calentamiento global




Roma, Italia, 21 de enero de 2007 (FIA).- Enfermedades consideradas extinguidas en Italia, como la malaria, han reaparecido a causa del aumento de las temperaturas ligado al calentamiento climático global, advirtió la asociación ambientalista Legambiente.

"Se encuentra Italia en los márgenes meridionales de la zona templada, por ello es uno de los países más afectados por la ruptura de los equilibrios climáticos y arriban enfermedades importadas del norte de África", i un reciente reporte del organismo.

Señaló que el flagelo de la malaria ha retornado al país europeo, luego de que en 1970 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a Italia y a todo el Viejo Continente libre de esa enfermedad.
"En los últimos años se ha registrado una recrudescencia de casos autóctonos, por ahora esporádicos, concentrados en áreas que hasta algunos decenios atrás eran zonas endémicas de malaria", destacó.
Según la asociación de agricultores Coldiretti, las temperaturas más altas de lo normal en la actual temporada invernal han causado el florecimiento con meses de anticipación de árboles frutales, con el riesgo para los cultivos.

Dijo que el calor confunde a la vegetación y causa un desfasamiento estacional en campos, donde han florecido con anticipación árboles de ciruelas, duraznos y almendras, con riesgo para cultivos impreparados en caso de un arribo imprevisto de frío.


La malaria, han reaparecido a causa del aumento de las temperaturas ligado al calentamiento climático global.
Información Adicional
¿Qué es la malaria?

Es una enfermedad parásita tropical contagiosa, que ha causado la muerte a miles de personas, principalmente en África. También conocida como "terciana", "paludismo", "chirichiri" o "fiebre maligna". La cual se transmite por el mosquito hembra anofeles, los machos no la transmiten.


La malaria se encuentra en áreas tropicales más pobres de África, Asia y América Latina, es endémica en 91 países; más de 120 millones de casos y más de 1.5 millones de muertes cada año ocurren en el mundo debido a esta enfermedad, aproximadamente el 90% de los casos se reportan en África y dos tercios restantes se encuentran en seis países: India, Brasil, Sri Lanka, Vietnam, Colombia y las Islas Solomon en orden descendente conforme a la incidencia.


Síntomas


Inicia con malestar en general, dolores de cabeza, dolor en las articulaciones, fiebre, escalofríos y sudoración, que duran entre 6 y 8 horas, después viene un periodo sin fiebre que dura de uno a dos días, y después se repite la fiebre, escalofríos y la sudoración, que duran entre 6 y 8 horas.






Según el Servicio Metereológico de Iitalia, la situación podría cambiar a partir de finales de enero, cuando llegaría, con notable retraso, el "verdadero invierno" y las heladas repentinas causarían la pérdida de las cosechas.

"Nos tenemos que acostumbrar a la situaciones extremas, temo que el escenario de los próximos meses no esté claro ya que habrá pasos repentinos de una a otra situación climática", declaró el director del servicio de Protección Civil, Guido Bertolasso.

El ministro del Ambiente, Alfonso Pecoraro, llamó a que la comunidad internacional considere al cambio climático como una prioridad para "actuar con urgencia" e impedir que se verifiquen las previsiones de un reciente reporte de la Comisión Europea.

En ese informe, dado a conocer a inicios de enero, la Comisión Europea advirtió que a causa del "efecto invernadero" en el año 2070 el sur de Europa, en particular España, Italia y Grecia, se volvería una zona desértica.

Cambio climático: más problemas

El 50% de los satélites estadounidenses que siguen su evolución dejará de funcionar en 2010. Y se reducirán las misiones.
Casi la mitad de los satélites que hoy utiliza Estados Unidos para estudiar el medio ambiente dejará de funcionar en 2010, lo que producirá la pérdida de los datos que recopilan, y que se usan para estudiar el cambio climático, predecir desastres naturales y controlar la explotación agrícola a nivel global.

Según un informe del National Research Council estadounidense, la NASA y la NOAA (National Oceanic & Atmospheric Administration) deberían tener asegurados los fondos económicos para mantener los satélites actuales, las misiones previamente planeadas, así como para poder emprender un conjunto de 17 misiones nuevas entre los años 2010 y 2020.

El informe señala asimismo que la observación de la Tierra desde los satélites resulta esencial para diversas aplicaciones relacionadas con la salud humana y el bienestar de la sociedad. Estas observaciones producen información de la que parten pronósticos y modelos que la sintetizan para poder tomar decisiones de las que se obtienen beneficios sociales directos.

El estudio recomienda que el gobierno estadounidense trabaje para renovar sus inversiones en estos sistemas de observación.

Los satélites no son sólo necesarios para comprender la Tierra, sino que también ayudan a afrontar los desafíos medioambientales: la escasez de agua limpia y accesible, la degradación de la tierra y de los ecosistemas acuáticos, el aumento de la erosión de los suelos, los cambios químicos de la atmósfera, el declive de los bancos de pesca, así como los cambios climáticos.

Además, estos cambios no están aislados, sino que interactúan de una forma compleja a escalas local, regional y global. El informe señala varias cuestiones esenciales que no pueden dejar de ser analizadas por los satélites en los próximos años: a qué velocidad está sucediendo el deshielo de los polos, la localización de las áreas especialmente afectadas por la sequía, cómo continúa afectando el desarrollo económico a la producción de contaminantes del aire, o cómo los ecosistemas costeros y oceánicos están respondiendo a los cambios de las fuerzas de la naturaleza como consecuencia de la acción humana.

Además, las observaciones por satélite están en peligro. Entre 2006 y el final de esta década, el número de misiones operativas se reducirá dramáticamente en un 40% en Estados Unidos.

Davos: Blair por el cambio climático

Tony Blair cree que se está al límite de un gran cambio.
El primer ministro británico, Tony Blair, dijo en el Foro Económico Mundial que se podría estar cerca de un gran logro en los objetivos a largo plazo sobre cambio climático.

"Creo que estamos potencialmente al borde de un gran cambio", indicó el primer ministro el sábado en Davos, Suiza.

Además, recalcó que la presidencia alemana de los países del G8 puede sentar las bases de un acuerdo climático radical, que abarque a las potencias emergentes y a Estados Unidos.

En el discurso de cierre del Foro Económico Mundial, Blair dijo que veía un cambio de ánimo en Estados Unidos, ya que el presidente George W. Bush reconoció esta semana que el cambio climático era un desafío y pidió a los estadounidenses que reduzcan el uso de gasolina.

El Protocolo de Kyoto sobre cambio climático, que rige hasta 2012, busca reducir la emisión de gases de efecto invernadero pero no incluye a países como India, China y Estados Unidos, este último responsable de un cuarto de las emisiones de estos gases industriales en el mundo.

INFORME DE LA OMS


No hay dudas: el cambio climático mundial provocará numerosos efectos en la salud humana. Y lo que ya aseguran también los científicos es que los efectos negativos superarán a los positivos. Una de las consecuencias de esta locura climática es que aumentarán las enfermedades. Incluso volverán algunas ya erradicadas.



El tema es todo un desafío. Lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su último informe sobre Cambio Climático y Salud Humana: "El sistema climático mundial integra los complejos procesos que mantienen la vida. El clima y el tiempo siempre han repercutido mucho en la salud y el bienestar de los seres humanos, pero, al igual que otros grandes sistemas naturales, el climático está empezando a sufrir la presión de las actividades humanas. Este cambio global es un nuevo reto para las actuales iniciativas encaminadas para proteger la salud".




La OMS ya estimó en 2002 que este fenómeno había sido responsable del 2,4% de los casos de diarrea en el mundo y del 6% de los casos de paludismo.




El científico argentino Osvaldo Canziani, copresidente del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC), da cuenta de las evaluaciones de su grupo de trabajo: "Los impactos en la salud serán más negativos que positivos. Algunos cambios serán resultado de modificaciones en las frecuencias e intensidades de los extremos de calor y frío, de inundaciones y sequías. También afectará los sistemas ecológico y social, dando lugar a enfermedades infecciosas, produciendo cambios en la producción de alimentos y la adecuación nutricional, concentraciones de contaminantes del aire, además de consecuencias para la salud derivadas de desplazamientos de poblaciones. Además, la intensificación de las olas de calor acrecentará el riesgo de mortalidad en ancianos y poblaciones de menos recursos".




Entre los factores que afectarán la transmisión de enfermedades infecciosas como la malaria, el dengue, la fiebre amarilla, el paludismo y el Chagas están el aumento de la temperatura, la humedad, las lluvias y el nivel del mar. Estos factores podrían no sólo conducir a la extensión del área de influencia de estas enfermedades sino también aumentar la importancia de sus brotes.




Edgardo Marcos, subdirector del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, explica algunas de las razones del regreso de enfermedades emergentes vinculadas con el cambio climático: "Las altas temperaturas y el aumento de lluvias favorecen la reproducción de mosquitos, que son los vectores que transmiten las enfermedades infecciosas". Da el ejemplo del dengue, que fue desterrado en el 50 y volvió en el 98. "El dengue comenzó en Jujuy, después llegó a Misiones y ahora está en todo el norte del país, donde ya se considera endémica", dice Marcos.




También habla de la enfermedad del Nilo Occidental: "Era exótica en toda América hasta que en el 99 aparecieron aves muertas en el Central Park de Nueva York. Ahora no sólo está en todo los Estados Unidos sino que la enfermedad llegó a Argentina, donde hubo casos de humanos en Córdoba y caballos de San Antonio de Areco". Otro ejemplo por el estilo es la encefalitis de San Luis: Argentina pasó de ser país libre a tener casos en 2006.




¿En unos años el dengue, la fiebre amarilla o la malaria se instalarán en Buenos Aires? "Afirmarlo sería hacer futurología. Pero sí existen los riesgos, ya que lo que seguramente va a ocurrir es que se extienda el período de presencia de los mosquitos por el aumento de lluvias y temperatura", explica Marcos.




Si bien la capacidad científica para predecir y trazar modelos de los efectos en la salud sigue evolucionando, aún no es posible precisar y localizar proyecciones para muchas enfermedades. Sin embargo, es prioritario mejorar la infraestructura de salud pública y desarrollar medidas de adaptación. Así opina Leónidas Girardin, especialista en economía del cambio climático global: "Sí, es un problema de mucha plata, pero hay que planificar e invertir ahora porque después va a salir mucho más caro".

Cambio climático ‘cotiza’ alto

FRANCFORT, Alemania/DPA

Un click con el ratón de la computadora puede limpiar la atmósfera, al menos de modo indirecto. Operadores bursátiles como Ingo Ramming del Dresdner Bank mueven a diario a través de todo el planeta toneladas de dióxido de carbono (CO2), el gas responsabilizado por el calentamiento global del clima.

Ramming dirige el comercio de emisiones de CO2 de la subsidiaria del banco Dresdner Kleinwort. El comercio con los derechos de emisión de CO2 se transforma cada vez más en una posibilidad de inversión.

El año pasado se comercializaron mil 100 millones de toneladas de CO2 en base a los certificados de emisión otorgados por la Unión Europea (UE) con el fin de disminuir la contaminación con gases de efecto invernadero.

"Al comenzar el comercio de emisiones hace tres años y medio se le consideraba un producto exótico, hoy día se comercializa del mismo modo que el petróleo, el gas y otras materias primas", explica Armin Sandhvel, experto en clima del Dresdner Bank. El CO2 se estuvo cotizando a hasta unos 41 dólares por tonelada, hasta la brusca caída de los valores registrada a mediados del año pasado, con lo que actualmente se paga alrededor de cinco dólares por tonelada.

"La UE emitió mucho más certificados de los que puede soportar el mercado", señala Sandhvel.